Ya se escuchan los pasos, cada vez más cercanos, de la dictadura “progresista”.- Cuando logre instalarse definitivamente serán trastocados todos los valores naturales; lo enfermo será lo sano, la fealdad reemplazará a la belleza, y lo dañino, corrupto y repulsivo pasarán a ser los bienes más ansiados.- Tendremos entonces un país en donde lo nacional estará cada vez más subordinado a lo global, y donde dará lo mismo ser chileno o meteco, hombre, mujer o invertido.- Una sociedad en que los traidores a la Patria serán quienes gobiernen sin contrapeso, relegando a los patriotas, en el mejor de los casos, a la condición de marginados sin derecho a voz ni voto.- En fin, un Chile (que terminará por perder hasta el nombre) en que las aguas servidas de la degeneración importada continuarán circulando por las cañerías que alimentan los grifos de los hogares chilenos, en tanto aquellas limpias y saludables que fluyen de nuestras propias vertientes, corren incontenibles por las cloacas de la politiquería antinacional a perderse en el contaminado mar del mundialismo.-
El gobierno de la llamada centroderecha ha mantenido invariable la política de concientización iniciada por su gemela, la centroizquierda, cuya finalidad es preparar las mentes para la transformación completa de la comunidad nacional, y su desviación hacia estilos de vida y costumbres propios de las sociedades más decadentes del mundo occidental.-
Coherente con este plan maquiavélico, el (des)Gobierno ha enviado al Congreso un “proyecto de ley contra la discriminación”, el que tiene por fin producir la demolición de aquellos principios que constituyen la esencia de una sociedad sana.- Mediante un simple papelucho se proponen dar todas las libertades y facilidades a la desnaturalización de unos pocos, y enviar al clóset, tras las rejas o al psiquiátrico a quienes osen abogar por la normalidad objetiva de la gran mayoría.- Este mismo proyecto elaborado en las sombras de la antipatria, pondrá irremediablemente a los chilenos auténticos al mismo nivel de cuanto inmigrante, por indeseable que sea, llegue a nuestro país alentado por las medidas destructivas de la identidad nacional que llevan adelante quienes han usurpado el poder político y el control económico.-
Discriminar, según la RAE, es "seleccionar excluyendo", es decir, optar por una o más entre varias alternativas que se nos ofrecen, desechando aquellas que no nos interesan o satisfacen.- Cuando comemos discriminamos; cuando adquirimos ropa o zapatos, discriminamos también; lo mismo ocurre cuando elegimos una película, un canal de televisión, una emisora de radio, un periódico, una peluquería, etcétera.- La vida es una continua discriminación.-
Por supuesto, las demás personas no escapan a este continuo proceso de elegir lo que más nos agrada o mejor se ajusta a nuestra forma de ser y pensar, o a nuestras necesidades.- Discriminamos, indudablemente, para escoger nuestros amigos.-
Si no existiese discriminación jamás se habrían formado los partidos políticos; y ahí están aún, por muy inútiles y perjudiciales que resulten.-
Sería absurdo oponerse, por ejemplo, a la discriminación en las policías, instituciones a las que no debería ingresar nadie con una estatura inferior al metro ochenta.- Lo mismo vale para los guardias de seguridad.- Aunque los delincuentes comunes y políticos seguramente “piensan” de manera diferente.-
La Naturaleza - de la que sin duda y con orgullo formamos parte - nos ejemplifica a cada instante que la discriminación es algo inherente a todos sus fenómenos.- Si así no ocurriese sería imposible un funcionamiento ordenado, relativamente estable, del Universo, y la materia no pasaría de ser una masa indeterminada, carente de forma, sin la multiplicidad de elementos y especies que conocemos.-
Respecto del ser humano la discriminación es también inevitable y no constituye delito ni pecado, pues ella es sólo la aceptación espontánea, involuntaria, de una ley natural que rige todos los acontecimientos y todas las conductas.- Es más, cuando discriminamos estamos colaborando con la Naturaleza, en el sentido de posibilitar que las diferencias por ella establecidas, por razones que no siempre comprendemos, se mantengan inmutables e intocadas.- Por lo tanto, no temamos discriminar; dejemos que fluyan libremente nuestros instintos.- Nosotros sabemos que si algo no se ajusta a los cánones naturales nos produce inevitable rechazo, a pesar de una “cultura” desnaturalizada que perversamente quiere extirpar cuanto aún queda de auténtico en la existencia humana, para trocarla en una máscara humanoide que armonice con la falsedad del medio que aquella ha creado.-
Discriminar es proteger y defender a la comunidad de la que naturalmente se forma parte, evitando que individuos, costumbres y culturas que no obedezcan a los patrones que se reconocen como propios de un pueblo, ingresen o adquieran protagonismo, pues alteran gravemente la vida comunitaria y ponen en serio riesgo la existencia de aquél.-
Para nosotros los chilenos, la mayor amenaza es el permanente arribo de inmigrantes africanos, asiáticos, sudamericanos, europeos, yanquis y otros, con sus idiomas, costumbres, religiones y vicios extraños a cuestas.- Ellos nos ahogan en su marea multicolor.-
Otro peligro, asociado al anterior, es la fuerte penetración de "ideas progresistas" como las de la “opción sexual” y su consecuencia asquerosa y obvia, el “matrimonio homosexual”, que no es sino el apocalíptico intento de crear, por medio de leyes elaboradas por unos cuantos enajenados, un "tercer sexo" que la Naturaleza contempla sólo como una aberración que invariablemente desecha.- Es inconcebible que una enfermedad, o tara, adquiera entre nosotros la misma categoría que el estado de plena salud y normalidad, y que sus portadores exhiban descaradamente su patología, reclamando además el "derecho" a contagiar a toda la población.-
Discriminando cooperamos con la armonía y el orden en nuestra Patria y en el mundo entero, poniendo cada cosa en el lugar que naturalmente le corresponde.- Discriminar hace posible que la vida individual y colectiva evolucione en armonía con el entorno.-
Incluso es legítimo y necesario discriminar en relación a la antigüedad de la condición de chileno, según las generaciones de antepasados nacidos en el país que pueda exhibir cada individuo.- Esto adquiere gran importancia cuando corresponde decidir quienes deben ocupar los más altos cargos de la organización política nacional conocida con el nombre de Estado.-Lo dicho cobra mayor relevancia al constatar que muchas de las depravaciones que hoy afectan a nuestra sociedad, nos llegan desde el extranjero, principalmente a través de inmigrantes de oscuro pasado y de "intelectuales" que vienen cada cierto tiempo a dictar sus conferencias ponzoñosas.-
Si se hubiese obrado históricamente de esa manera – discriminando -, no estaríamos hoy amenazados por una pandilla “progresista” sin conciencia nacional, despatriada, que aunque es pagada por todos nosotros, quiere hacer de Chile un país hostil para su propio pueblo, su cultura autóctona y sus tradiciones.-
Sólo traidores, corruptos y anormales pueden apoyar la maldita ley contra la Discriminación.-
¡Quien no está con Chile, está contra Chile!(slch) <08/05/2012>
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EN TORNO AL PRIMERO DE MAYO, DÍA DEL TRABAJO |
Como ya es costumbre, la celebración del Primero de Mayo organizada por las centrales sindicales en las principales ciudades del país, terminó en Santiago con graves desórdenes, actos vandálicos y saqueos.- Los dirigentes, como lo hacen otros convocantes a actos masivos, argumentan que sus concentraciones son pacíficas y que no pueden responder por las acciones bestiales de “infiltrados”.- Dicho esto, todos contentos.-
Sin embargo, tal explicación no se ajusta a la realidad.- Si los actos del Primero de Mayo fueran realmente una oportunidad para plantear legítimas demandas de mejoramiento en las condiciones laborales, o para condenar la indiferencia, insensibilidad y escaso patriotismo del Estado y de los gremios empresariales, o para denunciar la ineptitud y corrupción de la clase política, todo estaría bien.- Pero si se incorporan elementos extraños fácilmente detectables que nada tienen que hacer allí, pues sólo buscan provocar el caos, enfrentarse a las fuerzas policiales con el fin de medir su preparación “revolucionaria”, y dar libre cauce a sus bajos instintos, los dirigentes no pueden desconocer su responsabilidad.-
Si desde que comienzan las marchas de las distintas columnas hacia el punto de encuentro, ondean banderas cubanas, venezolanas, del che Guevara, y se gritan consignas que proclaman los derechos de un utópico pueblo americano y mundial, pasando a un segundo plano en esa profusión de emblemas de la estupidez y la desnaturalización, las angustias concretas del pueblo chileno, ¿podrían alegar inocencia los líderes sindicales?-
Por otra parte, a estas alturas todo el mundo tiene claro que al igual que sus padrinos políticos, los dirigentes sindicales se olvidan de sus representados una vez que acceden a los cargos que ambicionan, acomodando su accionar a las directrices de los partidos a que pertenecen e, incluso, a las ventajas que en ocasiones obtienen de su posición a la cabeza de las organizaciones de trabajadores.-
A este divorcio de los dirigentes sindicales con la realidad nacional, se debe la escasa concurrencia de verdaderos trabajadores a los mítines del Primero de Mayo, y su reemplazo por una creciente multitud de anarco-lumpen, comunistas y extremistas de izquierda, que irracionalmente pretenden rebelarse contra el Estado opresor a punta de pedradas y bombas incendiarias, sin que les importe que su proceder de bárbaros dañe seriamente a personas y bienes, y que sea inútil y hasta contraproducente en términos de generar cambios en las condiciones de vida del sector mayoritario de la Nación.-
Lo peor de todo es que en este caso, como en los artificiales conflictos étnicos en la “Araucanía”, y también en las incursiones de la delincuencia común, actúan agitadores y antisociales extranjeros.- A estos individuos, doblemente indeseables por esta última razón, se les debe castigar con máxima dureza cuando las fuerzas de seguridad logran echarles el guante.-
La ciudadanía está cansada de los discursos demagógicos, mal redactados y peor leídos el día Primero de Mayo frente a una turba vociferante y sorda, que espera ansiosa el término del acto para dar rienda suelta a sus ansias de destrucción y saqueos.- Los pocos trabajadores auténticos que concurren a la concentración más bien por curiosidad, siguen los discursos con cara de aburrimiento y escepticismo, sin poner demasiada atención a lo que se dice, disimulando apenas sus frecuentes bostezos.-
El Primero de Mayo no puede reducirse a una mera “conmemoración” casi obligada, desprovista de sentido y arraigo en el pueblo trabajador; tiene que convertirse a futuro en un día de convergencia nacional, durante el cual trabajadores y empresarios chilenos analicen en cada empresa el período anterior y alcancen acuerdos para establecer condiciones laborales cada vez más dignas y productivas.- A nivel de país debe significar un momento de encuentro entre ambos sectores para buscar de manera conjunta la forma de levantar y defender la industria nacional, dando a ésta el carácter esencial de abastecedora de bienes y servicios para el pueblo chileno, y fuente de desarrollo integral para los trabajadores y empresarios de nuestro país.-
Si bien las medidas que a continuación se señalan, podrían ser implementadas únicamente en el marco de un Estado Nacionalista, donde el objetivo último sea el bien común, no está demás ir adelantando una breve síntesis de algunas de ellas con el fin de mostrar que existen alternativas de convivencia al interior de las empresas y de la sociedad chilena, mucho más razonables que las que se dan en la actualidad, en cuanto no nacen de una mera teorización de la vida social sino del intento de ajustar las relaciones laborales a la naturaleza humana en sus dimensiones colectiva y personal:
1.- Los trabajadores deben tener un representante en el Directorio de las empresas constituidas como sociedades anónimas, y pleno y permanente acceso a la información económica y financiera en aquellas formadas como sociedades de personas.- De esta manera se asegura el conocimiento de quienes integran el recurso humano de las empresas, acerca de la situación de éstas en todo momento y de las posibilidades de reclamar mejoras sin arriesgar el futuro de la unidad productiva de bienes o servicios en la que se desempeñan.- Esto hará que los trabajadores tengan un interés real por la buena marcha de la empresa, realizando el mayor esfuerzo para alcanzar rendimientos que vayan en beneficio de ellos y de sus empleadores.- Así, serán los propios trabajadores quienes exigirán, por ejemplo, la salida de aquellos compañeros que no realicen de manera responsable y eficiente las labores asignadas.-
Los empresarios, por su parte, tendrán que habituarse a mirar con otros ojos a sus colaboradores, conscientes de que su prosperidad depende directamente del bienestar y lealtad de quienes permiten con su esfuerzo el crecimiento permanente de la empresa.-
2.- En virtud de lo expuesto quedarán superados, por innecesarios, la llamada negociación colectiva y el derecho a huelga que ésta contempla; los que además de causar grandes perjuicios al resto de la sociedad, en especial cuando se llega a la paralización de faenas, deterioran las relaciones entre los dueños del capital y los trabajadores que aportan sus capacidades, energía y entusiasmo.-
3.- Es necesario también establecer una Superintendencia de Empresas cuya función sea intervenir de manera oportuna aquellas unidades productivas que presenten anomalías en su administración y manejo financiero, o en las que existan desavenencias insalvables entre socios o accionistas, o entre propietarios y trabajadores.- Esta Superintendencia debe tener por objetivo prioritario asegurar la permanencia de la empresa, salvo que, por razones técnicas, ésta haya llegado a ser inviable.-
Si la Superintendencia constatare irregularidades graves o le resultara imposible superar los problemas que debía resolver, podrá decidir la venta de la empresa por cuenta de sus dueños, procediendo a designar una administración interina a objeto de garantizar la continuidad de la unidad productiva.-
4.- El Estado, empresarios y trabajadores, velarán porque en las empresas tengan cabida sólo trabajadores chilenos, aceptándose extranjeros únicamente en aquellas especialidades en que no exista personal nacional calificado y por el tiempo estrictamente necesario.- Será tarea primordial del Estado preparar los profesionales y operarios chilenos que demande el dinamismo de la actividad empresarial.-
El objetivo enunciado exigirá cambios profundos en el sistema educacional chileno, reemplazando las actuales “leyes de mercado” que sólo implican despilfarro de recursos para el país y desengaños para los estudiantes, por una política destinada a proveer a la Empresa Nacional de los profesionales y técnicos que ésta requiera.-
Estos serán los desafíos de los dirigentes sindicales del porvenir; no serán ya simples marionetas de los mandamases de partidos políticos en vías de extinción.- Mirando hacia atrás verán como una expresión casi prehistórica esa única concentración ideológica anual con la que sus antecesores pretendían demostrar que aun existían, mientras el resto del tiempo vivían disfrutando de los privilegios que les procuraban cargos en los que se mantenían por décadas, sin aportar nada realmente significativo y perdurable a sus representados.-
En cuanto a los empresarios, éstos deben comprender que la actividad de la que viven sería imposible sin los trabajadores, y que de la calidad de las relaciones laborales depende la suerte de sus empresas.- La codicia de muchos de ellos únicamente provoca resentimiento en sus colaboradores, situación que se proyecta hacia la comunidad nacional en forma de inquietud política, manifestaciones y desórdenes que dificultan las actividades productivas.- Es preciso que tengan siempre presente que las utilidades logradas en un ejercicio, no son sólo sus utilidades, sino la consecuencia del empeño y compromiso de todos los integrantes de la empresa.-
Empresarios y trabajadores chilenos, conscientes de su responsabilidad, deben unirse en la noble tarea de poner finalmente la economía al servicio de la Patria.-(slch-b) <01/05/2012>
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Al tomar el Estado argentino la decisión de expropiar el 51% de la empresa YPF, controlado por la española REPSOL, la primera consecuencia fue una rápida y decidida reacción del gobierno de España amenazando con represalias.- Junto con lo anterior se ha dado inicio a una serie de discusiones en torno al papel que deben jugar los Estados en la suerte de las empresas transnacionales; especialmente en Chile, donde las “autoridades” se jactan de las cuantiosas inversiones efectuadas en el exterior por compañías “chilenas”.-
Renovado el interés por este tema, han surgido voces que manifiestan extrañeza y disconformidad por la intervención de los Estados en cuestiones que supuestamente debieran ser resueltas por las empresas involucradas.- Se alega, con bastante razón, que los problemas de los negocios privados tendrían que ser encarados por los empresarios que deciden acometerlos.-
Lo anterior resultaría muy cierto si las cosas funcionaran de manera absolutamente regular y diferenciada; pero desgraciadamente la situación es mucho más complicada de lo que parece.- Los intereses económicos han sido mezclados de tal manera por la judería mundial, que las transnacionales ya no requieren ser defendidas por sus dueños, pues, obligadamente, deben ser protegidas por los Estados.-
Es tan enmarañado este sistema, que en el caso nuestro favorece incluso los apetitos expansionistas y revanchistas de los países vecinos.-
El llamado "capitalismo popular" iniciado en tiempos de Pinochet y las inversiones de los ahorros obligatorios de los trabajadores - a través de las AFP -, en empresas "chilenas" que abren sucursales en el exterior, hacen que la suerte de éstas se transforme en una cuestión de interés nacional.- Porque, aunque se trate de porcentajes individualmente poco significativos en relación a la participación de los grandes accionistas, cada afiliado a una AFP espera que sus fondos no estén expuestos a zozobras y se incrementen constantemente, para así obtener cuando llegue el momento, tal vez una jubilación algo menos mala.- El Estado de Chile y de cualquier país del mundo, se ve arrastrado entonces a intervenir en favor de estas empresas, fundamentalmente por su rol subsidiario en el financiamiento de las pensiones.-
Desde otro punto de vista, los Estados vecinos-enemigos que reciben las inversiones de empresas "chilenas", mantienen a éstas en cierta medida en condición de rehenes, poniendo sobre la mesa de sus inacabables demandas limítrofes - como argumento adicional que tiene gran peso a la hora de las conversaciones -, el futuro de las sociedades anónimas que han expandido sus negocios hacia esos países.-
Así opera este perverso sistema en que todos los chilenos y los demás pueblos del planeta, aparecen involucrados en una apuesta económica que se traduce finalmente en grandes beneficios sólo para un puñado de capitalistas despatriados.-
Al menos habría que establecer, por razones de seguridad nacional, una norma que prohibiera a las AFP invertir en empresas constituidas en Chile con negocios en Perú y Bolivia; y en el caso de Argentina, extender tal restricción a todas las compañías, cualquiera fuere su origen, establecidas en dicho país.-(slch-b)
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