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EL LOBO CON PIEL DE OVEJA |
Las autoridades de Israel se encuentran conmemorando por estos días un nuevo aniversario del llamado holocausto, realizando una serie de ceremonias en torno al Yad Vashem, monumento levantado en homenaje a las víctimas judías de la Segunda Guerra Mundial.- Con ello se intenta centrar una vez más la atención internacional sobre los relativamente insignificantes padecimientos de ese pueblo durante el conflicto, al comparárseles con las inmensas pérdidas humanas y materiales sufridas por franceses, rusos, alemanes, polacos y por Europa entera.- Hoy ya nadie niega, a lo largo y ancho del mundo, que la shoah es un mito ideado tanto por los sionistas como por el “pueblo elegido” en su conjunto, destinado a generar una imagen de víctima para una nación que ha sido la piedra en el zapato de la humanidad a través de los milenios.- Dirigentes islámicos y pensadores occidentales libres, sostienen con convicción y fuerza crecientes la falsedad del holocausto; lo anterior desespera y enfurece a la judería planetaria, pues no acepta que el mito que le costara tanto establecer como dogma irrefutable, se derrumbe irremediablemente; y sabemos que el “costo” es algo fundamental para un judío.-
Dice la Enciclopedia UTEHA (1957) que “a la medianoche del 14 de mayo de 1948, llegó a su término el mandato de Gran Bretaña sobre Palestina. A las cuatro de la tarde de ese día, mientras las últimas fuerzas inglesas se embarcaban en Haifa, los israelitas celebraban una solemne ceremonia en el Museo de Arte de Tel Aviv, donde cantaron el Hatikvah, su himno nacional. En ese acto, David Ben-Gurion, primer ministro provisional, leyó la declaración de independencia de Israel: Nosotros, los miembros del Consejo Nacional, representantes del pueblo judío de Palestina y del movimiento sionista del mundo, nos congregamos en asamblea solemne en virtud del derecho natural e histórico (sic) del pueblo judío y de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y proclamamos la creación del Estado Judío en Palestina, que tendrá el nombre de Israel". El nuevo Estado no tenía límites bien definidos; las Naciones Unidas, en noviembre de 1947, propusieron dividir la Palestina entre un Estado árabe (palestino), que aún hoy no logra su autonomía, y un Estado judío. Diecinueve siglos después de haber sido expulsados de la Palestina, retornaban a esa zona del mundo algunos judíos desplazados de Europa, para pesar de los pueblos árabes que la habían poblado durante ese largo tiempo.-
La oposición árabe a la llegada de la inmigración hebrea fue neutralizada con acciones de grupos terroristas organizados por el sionismo, las que provocaron la huida de miles de palestinos. Hoy en día Israel tiene poco más de seis millones de habitantes, una cifra muy inferior a los ocho o nueve millones que viven en la diáspora. Esa es, sucintamente, la historia de la formación de ese Estado, producto de la porfía del sionismo y del deseo frustrado del mundo occidental de desembarazarse de un problema sin solución. Luego vino una serie interminable de guerras, guerrillas, terrorismo, genocidio, y otras calamidades, atizadas por la resistencia de los árabes a la descarada invasión legitimada por Naciones Unidas, y por la decidida voluntad sionista de conservar a toda costa el territorio usurpado a la población palestina.
La diáspora o dispersión del pueblo judío y su distribución en las distintas regiones del planeta lo ha llevado a una situación paradójica que, si bien se da también en otros inmigrantes, en nación alguna se presenta de manera tan marcada. Nos referimos a esa peculiar capacidad de los hebreos para infiltrarse en las sociedades que los acogen, sin que se vean debilitados los vínculos con sus congéneres establecidos en los distintos países; al contrario, su índole de advenedizos (condición que les acomoda) parece fortalecer en ellos la conciencia de formar parte de una exclusiva sociedad planetaria, con una misión específica, bien determinada. De aquí nacen todos las dificultades, generándose el denominado "problema judío", traducido en una animosidad espontánea de los nativos más lúcidos hacia quienes gozando de todos los beneficios de los nacionales - y más aún -, actúan invariablemente con objetivos distintos o decididamente contrapuestos a los intereses de la comunidad que les ha cobijado desaprensivamente.
Israel supera apenas los seis millones de habitantes, de los cuales un ochenta y cinco por ciento son judíos, cifra bastante por debajo de la población judía total. Esto demuestra que no se ha cumplido el objetivo que se tuvo en cuenta para la creación de ese Estado, y si así ocurre, no queda sino su disolución. Si el pueblo judío ha mostrado una clara preferencia por seguir viviendo geográficamente disperso (aunque estrechamente unido por un propósito milenario común: el dominio del Mundo), el Estado de Israel no tiene razón de ser, a menos que se le haya concebido como un pretexto para mantener a este pueblo y a su brazo armado yanqui, en continuo y provechoso enfrentamiento con naciones poseedoras de importantes recursos naturales.
Cada comunidad tendrá que ver entonces cómo logra sanar con sus propios medios de este tumor maligno, y, en caso que sus capacidades no sean suficientes, buscar la manera de unir sus esfuerzos con otros países afectados por el mismo mal. Los organismos internacionales, al menos frente a este problema, han demostrado una absoluta ineficacia, ocasionando por este motivo, sangrientos conflictos y el sufrimiento consiguiente de millones de personas; es que la corrupción, el partidismo, y los intereses económicos, se dan también y con mayor fuerza, a nivel planetario, primando por sobre la búsqueda de soluciones a los flagelos del hambre, de la enfermedad, y de la guerra.
Después de enterarnos de los despiadados y continuos ataques israelíes contra los pueblos del medio oriente, causando la muerte y el desplazamiento de miles de mujeres y niños, negamos toda autoridad moral al pueblo judío para seguir sosteniendo el mito del "holocausto". La realidad histórica es muy diferente. (slch) <12/04/2010>
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LA "TRIPLE ALIANZA" CONTRA CHILE |
La "triple alianza" integrada por Bolivia, Perú, y Argentina, ha sido y lo sigue siendo en la actualidad, una amenaza constante para nuestra Patria. Por ejemplo, considerar la Guerra del Pacífico como una confrontación sólo entre Chile y el pacto boliviano-peruano, es un error; no se debe olvidar que Argentina también participó en el conflicto, aunque solapadamente, obteniendo sin derramar una gota de sangre ni esforzarse demasiado, mucho más de lo que logramos nosotros tras el sacrificio de valiosas vidas de compatriotas e ingentes desembolsos monetarios. Sin contar otras pérdidas territoriales, la Patagonia oriental que el Tratado de Límites de 1881 entregó a la Argentina, es igual a una y media veces la superficie que Chile ocupa hoy en el continente. No conforme con esto, el país del Este trabajó arduamente en el nivel diplomático para evitar que Chile recibiera merecidas compensaciones territoriales en el Norte luego de resultar victorioso en una guerra que jamás buscó.
Es necesario señalar sí que las disputas con Argentina siempre han presentado una curiosa particularidad: la posición adversaria ha contado con el respaldo de algunos personajes de “nuestro” Estado, de miembros de círculos influyentes, sectores empresariales, y de “intelectuales” como Diego Barros Arana, cuyas actitudes llevan de manera evidente el sello de la traición. En el presente las cosas han cambiado algo, empeorando obviamente, pues ahora este espíritu rufianesco se manifiesta también en las relaciones con Perú y Bolivia.
Durante los últimos años ha quedado en evidencia la realidad de esta “triple alianza” para todo aquel que no sea un necio. Tanto en las reiteradas reclamaciones bolivianas exigiendo una salida al Pacífico, haciéndonos responsables de su atraso histórico, como tras la demanda peruana ante el Tribunal de La Haya, con la pretensión antojadiza de modificar los límites marítimos con nuestro país, se puede percibir claramente la sibilina acción de la diplomacia argentina. Pero los orientales no paran ahí, violan sistemáticamente acuerdos limítrofes, políticos e incluso comerciales, suscritos con las ingenuas, ineficientes y entreguistas autoridades del Estado antichileno, con graves consecuencias para la economía nacional y para el bienestar de nuestra población.
Mientras el enemigo de tres cabezas no cesa de atacarnos, manteniendo una permanente y desgastante ofensiva, "nuestras" autoridades continúan respondiendo débilmente, sin comprender que con reclamaciones a medias, explicaciones pusilánimes y acciones diplomáticas deplorables, no se logra detener la agresión de nuestros enemigos históricos; por el contrario, el resultado ha sido que ésta se manifieste cada vez con mayor virulencia, traduciéndose en las relaciones con Argentina al menos, en pérdidas netas y en un proceso de encogimiento territorial que es necesario revertir.-
La Nación chilena debe tomar conciencia de que sólo con gestos decididos y pactos de ayuda mutua con otros países sudamericanos, podemos detener las continuas acometidas de nuestros vecinos. La clase política de nuestro país ha demostrado ser incapaz de enfrentar esta amenaza, absorta como está en rencillas de tercer orden y preocupada de conservar un poder que sólo a ella beneficia. Chile requiere destinar el tiempo y la plata que derrocha en campañas electorales intrascendentes, a la solución de los verdaderos problemas que preocupan a su población, en el plano interno e internacional.
No podemos conducirnos de manera irresponsable e indolente frente a la acción antichilena de la “triple alianza”. Si queremos asegurar la subsistencia de nuestra Patria, es preciso acelerar la formación de un Estado Nacionalista que despache a sus casas a quienes anteponen su codicia o sus insignificantes y ridículas ambiciones, a los intereses superiores y permanentes de Chile.(slch)
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HONDURAS: ¿UN NUEVO Y FELIZ PRINCIPIO DE LA RAZÓN? |
La valentía del pueblo, soldados y el Congreso de la gran HONDURAS, no merece más que grandes elogios.Si un simpatizante de los abyectos comunistas es depuesto, estos especímenes, o como mi Almirante Merino dijo una vez, especie de simios metamorfoseados y anclados al pasado, cierran filas y proponen no reconocer a un gobernante que lo único que hace es respaldar la voluntad de una nación valiente que reconoce haberse equivocado en las urnas y lo estigmatizan con el mote de GOLPISTA.
Esperemos que los siguientes depuestos sean: Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia, Raúl Castro en Cuba, etc.¡Arriba venezolanos, bolivianos y cubanos, el ejemplo ya está dado por la gran Honduras!
América del Sur no merece ser gobernada por megalómanos ignorantes, ni por mujeres que ni siquiera han podido gobernar sus vidas y que pretenden inmiscuirse en la vida de otras naciones.
Chilenos, no perdamos el norte, la izquierda está desesperada. No volvamos al pasado con Frei ni hagamos caso de luces de bengala lanzadas por un ignorante advenedizo como Marcos Enríquez. Chile merece algo mejor que Piñera, pero NO HAY nacionalistas como candidatos, por lo tanto debemos conformarnos, por ahora, con el mal menor.
SALUD COMPATRIOTAS. La verdadera democracia es legítima y sirve, pero no aquella de la que hacen gala los comunistas retrógrados.
VIVA CHILE y los pueblos que se liberen de la lacra izquierdista en América.
Jaime Maureira E.
Nota del Director: Discrepamos sólo con el llamado a votar por el "mal menor".- Presencia Nacional está y estará siempre por anular el voto, abstenerse o no inscribirse, en tanto no tengamos un Estado y una clase política verdaderamente chilenos.-
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No es ninguna novedad que, de vez en cuando, los vecinos del norte empiecen con sus peroratas belicistas, a pesar de la historia.
Cada vez que esto ocurre me parece estar leyendo añejas noticias de 1878 – 1879.
La verdad es que el gran perdedor de las guerras entre Chile, Perú y Bolivia, ha sido el Perú y son ellos también, quienes buscan con mayor énfasis, forzar un conflicto que a la larga, van a volver a perder.
¿Tanta seguridad es una bravuconada? Rotundamente NO.
Chile se ha enfrentado en tres oportunidades a esta coalición, jamás denunciada ni tampoco disuelta, entre Perú y Bolivia. (La alianza sigue vigente hasta hoy) La primera vez fue creada por el Mariscal boliviano Santa Cruz y, con pequeñas modificaciones, ése fue el mismo tratado de ayuda mutua en contra de Chile que desembocó en la Guerra del 79.
Tres veces la bandera de Chile ha flameado en Lima y no sería difícil una cuarta.
Peruanos y bolivianos dicen que ellos pelearon en 1879, contra la alianza entre Chile e Inglaterra.
Quienes afirman eso son unos ignorantes, puesto que Inglaterra y toda Europa, apoyaba, por intereses económicos, a Perú y Bolivia. El único país que expresaba simpatías por Chile era la Alemania del Canciller Otton von Bismarck.
¿Apoyo en Latinoamérica? Sólo Ecuador y el Imperio del Brasil (situación que hizo desistir a la Argentina de integrar una triple alianza).
¿Una guerra moderna con gran despliegue tecnológico? Rotundamente NO.
Una nueva guerra, al igual que en 1879, se decidirá en el mar; aquel país que logre el predominio marítimo vencerá. ¿Y la aviación? En los tres países la aviación es limitada, y solamente Chile puede reparar sus aviones en casa, lo mismo que sus naves de guerra de superficie y submarinas.
Luego, la guerra volverá por sus antiguos cauces y será de frente, a la bayoneta y el corvo preparado.
¿Que entre Perú y Bolivia tienen más tanques? La pregunta es: ¿cuántos días les durarán operativos si no tienen cómo repararlos?
Una vez dominado el mar, terminada la aviación, paralizados los tanques por mil razones, nuevamente será la infantería la que decidirá la guerra y nuestra orgullosa bandera de Chile volverá a flamear en Lima.
¿Es esto lo que buscan los peruanos y bolivianos, siempre e históricamente, guiados por políticos mezquinos y oportunistas? Esperemos que no.
Jaime Maureira E.
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EL ESTADO NO TIENE DERECHO A DAR SALIDA AL MAR A BOLIVIA |
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Camufladas en medio de las
protestas pingüinas, el paro de los
camioneros, la inflación descontrolada, la agobiante carestía, el aumento de la
delincuencia, y otras “maravillas” que nos ha traído el desgobierno de madame
Bachelet, han continuado adelante las negociaciones secretas con el gobierno
boliviano destinadas a dar solución al supuesto problema de mediterraneidad de
ese país. No obstante la permanente y mayoritaria oposición ciudadana a dar
salida al mar a Bolivia, las autoridades del Estado antichileno, con algunas
honrosas excepciones, se empeñan porfiadamente en satisfacer los caprichos
marítimos de los altiplánicos. De esta forma queda de manifiesto lo poco que los
políticos profesionales respetan a sus “representados””, y lo que es peor, el
divorcio entre el interés nacional y las intenciones de los mandamases del
Estado.
Recientemente, hace menos de
una semana, los representantes bolivianos y del Estado antichileno,
suscribieron un acuerdo que otorga libre tránsito por el puerto de Iquique para
las mercaderías dirigidas hacia Bolivia o que provengan de ese país; esto
significa que el país altiplánico dispondrá de dos importantes puntos de acceso
al Pacífico, pues ya desde 1904 tenía los mismos beneficios en Arica. Hizo el
anuncio respectivo el subsecretario de Relaciones Exteriores chileno (?)
Alberto Van Klaveren (¿de dónde salió este “chileno”?). Por su parte, el
ministro de Obras Públicas, el “turco” Bitar (el mismo que recibió a los
refugiados palestinos, sus compatriotas), señaló que para facilitar las
operaciones bolivianas, se gastarían (aquí no se puede hablar de inversión)
“decenas de millones de dólares”; entre otros trabajos, se mejorará la
infraestructura portuaria, se remodelará el paso fronterizo Colchane, y se
reconstruirá el ferrocarril Arica-La Paz. Mientras se tramita a zonas aisladas
de nuestro país, postergando obras imprescindibles para mejorar su conectividad
con el resto del territorio, se gasta la plata de los chilenos en beneficio de
unas cuantas empresas constituidas en Bolivia, sin que ello signifique elevar
los niveles de vida del pueblo altiplánico, cuya postración es responsabilidad
solamente de la ignorancia y venalidad de sus gobernantes, y de la corrupción
de sus empresarios.
El Canciller
Foxley (!) pidió tranquilidad a los legisladores que están preocupados por la
futura realización de estudios técnicos que tendrían como meta una “integración
de largo plazo con Bolivia”, y que podrían terminar en una salida soberana al
Pacífico para ese país. "Quisiera
decirle a los parlamentarios que se queden tranquilos, que no sobrereaccionen y
que entiendan que Chile va a actuar como ha dicho siempre como un país que
busca integración con todos los países de la región y que busca las mejores
relaciones con los países vecinos. Eso está en el interés de los chilenos. Lo
vamos a hacer sin ninguna vacilación; aquí nadie está ocultando nada ni vamos a
ocultar nada", declaró. Agregó el ministro Foxley que "la política
exterior la hace la
Presidenta de la
República y se implementa a través de la Cancillería… Con
Bolivia vamos a construir una relación positiva, constructiva, mirando al siglo
21, porque es un país hermano, porque es un país que se merece tener con
nosotros la mejor de las relaciones y nosotros también con ellos".
Como se puede ver, estos fulanos que se creen dueños de Chile y con derecho a ignorar la voluntad de la comunidad nacional, hacen lo que les da la gana, imponiendo sus particulares puntos de vista y quizás si sus negociados, aunque ello lesione grave y de manera permanente los intereses nacionales. Pero deben tener muy presente, ellos y quienes les respaldan, sean civiles o uniformados, que quien traicione a la Patria tendrá la sanción que merece. (slch) <20/06/2008>
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