*** Una antisocial peruana robó a una niña recién nacida desde un hospital santiaguino.- A raíz de ello "autoridades" y periodistas no dejan de preguntarse - estúpidamente -, cómo pudo esa mujer entrar al recinto hospitalario y obrar con tanta facilidad en la realización de su canallada; piden poco menos que la cabeza de los funcionarios responsables de tamaña negligencia.- Sin embargo, a nadie parece interesarle encontrar a los verdaderos culpables, a los responsables del ingreso de miles de inmigrantes que sólo nos han traído vicios y delitos nuevos.- Los despatriados - miembros de la clase política, empresarios "intelectuales" y curas -, son los que deben dar cuenta por su irresponsabilidad y abusos cometidos contra nuestro pueblo, obligando a numerosos compatriotas a convivir en las poblaciones con inmigrantes y "refugiados" colombianos, haitianos, peruanos, bolivianos, argentinos, y una interminable lista de metecos.- Esto es más grave que lo ocurrido con el terremoto-tsunami del 2010; el daño a nuestro pueblo es inconmensurable.- El maremoto étnico causa entre los chilenos infinitamente más destrucción y muerte que un desastre natural.- Nuestros niños, el futuro de Chile, hoy duermen y juegan en las salas cunas de los "barrios-guetos", con niños negros y exóticos que individuos sin conciencia no cesan de traer al país.-
¡Expulsión para todos los extranjeros llegados durante los últimos cincuenta años! ¡Juicio y condena para quienes han decretado la muerte del pueblo chileno! (slch-b)
*** La Ley Antidiscriminación de un gobierno con un 26% de apoyo y un parlamento con un 17%, no obliga a los chilenos, sean éstos civiles o uniformados.-(slch-b)
*** El concepto de "ética" que manejan algunos políticos influyentes del mundo, nos queda claro al conocer las declaraciones del atípico presidente
yanqui, Barack Obama, mostrándose partidario del "matrimonio" gay.- Menos de dos horas después de este pronunciamiento, su equipo había recaudado un millón de dólares para la campaña por la reelección.- Cientos de millones de personas en el planeta deben someterse a normas legales decididas por un puñado de individuos, por motivos de cortísimo plazo y de carácter estrictamente personal.- También la vida, las relaciones y la libertad de los chilenos, quedarán marcadas y restringidas por la Ley Antidiscriminación recientemente aprobada en el Congreso.- Una vez más, los intereses de los pocos integrantes de la clase política (que no representa precisamente lo mejor del país), someterán a sus caprichos a la gran mayoría sana de la comunidad nacional.-(slch-b)
*** ¿Qué derecho tiene un Gobierno que cuenta apenas con un 26% de apoyo ciudadano, a enviar proyectos de ley a un Parlamento que no supera el 17%?
Es absurdo que la normativa legal que regirá durante años la vida y las relaciones de los chilenos, sea acordada por personas que prácticamente carecen de representatividad.- ¿Tiene la Nación el deber de obedecer, por ejemplo, una ley contra la Discriminación aprobada por un Congreso con tan mínimo respaldo? (slch-b)
*** Cuando uno lee o escucha quiénes son los posibles "presidenciables"
para el año 2013, no cabe sino lamentar lo que nos espera.- La oferta es más de lo mismo, y si ello es posible, peor aún.- Pero no todo es responsabilidad de los políticos profesionales; los resultados de las encuestas muestran la nula capacidad de análisis de nuestros compatriotas, y la escasa inteligencia de quienes diseñan los formatos de estas consultas de opinión ciudadana.- Esta es la única manera de explicar que los políticos mejor evaluados sean aquellos que más aparecen en la televisión, en especial en momentos de desastres que causan gran conmoción pública.- La televisión ciega, y "en el país de los ciegos.."(slch-b) ........................... DIRECTOR Y ARTICULISTA:
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Editorial
LA HUELGA EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
El eje de nuestro discurso ha sido siempre la urgente necesidad de reemplazar el actual Estado de la clase política, antichileno casi por definición, por un nuevo Estado Nacionalista caracterizado por un régimen de democracia participativa, directa, en la que cada ciudadano tenga un papel protagónico.-
Aunque el estilo de Presencia Nacional es frontal, sincero, sin dobleces, despiadado en ocasiones, ello no quiere decir que seamos ingenuos; por lo tanto, no creemos en milagros ni en “salvadores” políticos, incluidos nosotros mismos, pues basamos las posibilidades de lograr los objetivos nacionalistas solamente en el trabajo sostenido de un pueblo consciente de su identidad y provisto de una decidida voluntad de ejercer cabalmente su soberanía.- Nadie nos podrá convencer jamás de que los problemas y aspiraciones reales del pueblo chileno sean susceptibles de verse solucionados con un simple cambio de gobierno, cualquiera sea su color, o por el surgimiento de un hombre o una mujer iluminados.- De los partidos políticos, movimientos, coaliciones, mejor ni hablar; su larga y nefasta historia de desconexión de la realidad nacional, demagogia, ineficiencia, errores garrafales, nepotismo, medidas improvisadas, corrupción,y otras “obras”, lejos de hacerles confiables, les inhabilita absolutamente como alternativas válidas.- Por otra parte, estas agrupaciones ya tuvieron su oportunidad, prolongándola contra la voluntad del pueblo chileno y de manera arbitraria, más allá de todo plazo razonable.-
Ha sido una constante la controversia entre la gente del gobierno concertacionista y representantes eclesiásticosen relación a los llamados “temas valóricos”. Entre estas materias increíblemente transformadas en motivo de enconadas disputas, se incluye el aborto, el divorcio y las píldoras anticonceptivas. Por supuesto, tales asuntos han sido tratados desde la perspectiva de la moral católica, por un lado,y según la visión individualista de las libertades personales y partidarias, del lado gubernamental. Ambas posiciones olvidan que estos problemas sólo cabe analizarlos a partir de la conveniencia de la sociedad nacional. Desde este último enfoque, objetivo en la medida que asienta la discusión sobre fundamentos concretos, es que queremos tratar de esclarecer una cuestión sobre la cual gran parte de la ciudadanía tiene una muy vaga idea. Aquí no tienen cabida los dogmas religiosos (más emotivos que basados en la realidad), ni los ideologismos también irracionales, cualquiera sea su signo.En primer lugar y para entrar en este difícil terreno, parece necesario señalar la acepción de la palabra moral que más viene al caso y que es aquella que la define como el “conjunto de principios que dirigen y juzgan el comportamiento de una persona o una colectividad”. Si analizamos rápidamente esta interpretación podemos concluir sin mucho esfuerzo que se refiere a un “conjunto de principios”, sin identificarlos con cosmovisiones filosóficas, religiosas o políticas de ninguna clase. A continuación dice “que dirigen y juzgan el comportamiento de una persona o una colectividad”, diferenciando lo que es elindividuo de la comunidad de la que forma parte. En síntesis, es evidente que no hay principios definitivos ni absolutos, y que lo que es válido para un individuo puede no serlo para el cuerpo social. De aquí fluye la concepción nacionalista que reconoce como morales todas las conductas orientadas a procurar mejores condiciones de vida para la Nación; sin dogmas, en una dinámica búsqueda de repuestas en el propio seno de la sociedad, respetando los valores particulares, pero subordinándolos al interés colectivo.
Quien piense que el racismo nacionalista se basa en la idea de que existen razas superiores a otras, está absolutamente equivocado. Lo que el Nacionalismo sí sostiene es que hay razas diferentes en nuestro planeta, y para darse cuenta de ello no es necesario elaborar "sesudas" teorías, pues sólo nos vasta mirar a nuestro alrededor para constatarlo. Este sería argumento suficiente para explicar el racismo nacionalista a quienes tienen disposición a escuchar; sin embargo, nos parece necesario detenernos un poco más en este tema que la ignorancia, los prejuicios y la animosidad, han transformado en tabú.Hay que señalar, y esto es lo fundamental, que el Nacionalismo es respetuoso del orden natural, porque él mismo surge de las entrañas de la tierra chilena y del seno de la nación, sin dejar jamás de nutrirse de estas fuentes; por lo tanto, está lejos de pretender alterar este orden, por acción u omisión, y no acepta tampoco que alguien lo haga. Además, el Nacionalismo es esencialmente unidad; no podría en consecuencia alcanzar sus objetivos al interior de una sociedad caracterizada por una policroma y babélica mezcolanza de individuos, costumbres, mentalidades y lenguas.
La verdad es que salvo un par de excepciones - simples bravatas, por cierto - sólo hemos recibido apoyo en esta campaña nacionalista denominada Presencia Nacional que tiene por fin despertar la conciencia patria entre aquellos de los nuestros que nos leen o escuchan.- El motivo de esta reacción hay que buscarlo principalmente en la orientación estrictamente chilena de nuestro mensaje, donde quien tiene la agudeza suficiente para hacerlo puede percibir la más absoluta prescindencia de sesgos ideológicos que nada tienen que ver con nuestra realidad actual o con la historia patria.- Es cierto que algunos connacionales que en general coinciden con nuestro discurso nacionalista, han manifestado que quizás sería conveniente suavizar un poco el tono, pues estiman que éste sería algo violento, agresivo, ofensivo, y quizás rememorativo de regímenes que la propaganda sistémica califica como perversos; piensan que por tal razón el lenguaje que empleamos podría generar cierto malestar en los chilenos más moderados.- A pesar de que las expresiones de respaldo incondicional superan largamente a aquellas que sugieren un cambio de estilo, de todas maneras y por respeto a cada uno de los chilenos, independiente de su pensamiento o forma de darlo a conocer, nos vemos en la necesidad de hacer algunas precisiones que eviten la formación de una idea errónea acerca de nuestros motivos e intenciones.- Siempre, y no tenemos ningún temor de mencionarlo, se confunde el nacionalismo con el nazismo alemán de los años veinte, treinta y cuarenta, del siglo pasado; también se le asocia con el fascismo italiano, aunque en menor medida.- Esta confusión deriva fundamentalmente de un estado de desinformación histórica y de manipulación ideológica, ética y moral, que hace prácticamente imposible un análisis objetivo, racional, de los acontecimientos pretéritos y presentes; tal cosa no afecta sólo a la gente común y corriente, distorsiona también y ello es lo más grave, los conceptos y la opinión de historiadores, políticos, economistas, profesores, y de otros individuos que por su ascendiente social traspasan además estos dogmas, casi sin elaboración previa, a sus desaprensivos lectores, auditores, o alumnos.-
En Chile la actividad política está a cargo de profesionales o mercenarios; nadie podría afirmar lo contrario.- Tal situación es indigna de una sociedad que se supone integrada por gente inteligente y civilizada.- La clase política vive en constantes campañas electorales o preparándose para ellas; se realizan gastos impúdicos financiando a los candidatos de los partidos que controlan el sistema vigente; los medios de comunicación y los muros de nuestras ciudades se llenan de una propaganda atosigadora que envenena la convivencia nacional, a pesar de que las “elecciones” sólo sirven para engendrar líderes artificiales que son verdaderas "creaciones" de los especialistas en publicidad comercial y que cuando consiguen su objetivo y se enfrentan a responsabilidades concretas se desinflan lastimosamente. Pero lo inexplicable es la actitud de la ciudadanía, la que quizás por masoquismo, flojera mental o torpe indiferencia, y a pesar de tantas frustraciones, continúa creyendo en un sistema que desde hace ya mucho tiempo se ha demostrado no sólo ineficaz para solucionar los problemas reales de la población, sino decididamentedañino para la mayoría de los miembros de la comunidad nacional; o tal vez se piensa que no existe algo mejor y que por tanto no queda sino resignarse.-Cuando sufraga, cada individuo espera encontrar al "salvador" en el puñado de candidatos que las directivas de los partidos políticos han incluido en el voto.- El ciudadano o ciudadana cree estar participando en un juego de azar (en esto consistiría la famosa conciencia cívica), sin percatarse que tiene más posibilidades de ganar el premio mayor en un sorteo cualquiera, antes que dar con un hombre o mujer realmente valiosos en medio de la mediocridad que le ofrecen las colectividades políticas.- A la clase política y al poder económico, que controlan el Estado antichileno, no les interesa ni conviene incluir personas realmente capacitadas en la cédula electoral, y menos a quienes presenten algún grado de real compromiso patrio; prefieren a fulanos del montón que tengan como característica distintiva una desarrollada y perruna lealtad hacia sus jefes políticos y una buena disposición a satisfacer las demandas de quienes les financian.-