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"PRÍNCIPE DE LOS CAMINOS" |
El 4 de septiembre de 1821 moría fusilado en Mendoza, uno de los más grandes próceres de nuestra Patria, aquel que desenmascaró la intención libertaria de las colonias españolas, general don José Miguel Carrera Verdugo.- Después del desastre de Rancagua continuó en Argentina su lucha por la emancipación americana, país en el que incluso habría sido propuesto para el cargo de Director Supremo.-
Don José Miguel y sus hermanos, Juan José y Luis, pagaron con la vida su compromiso con la libertad; el resto de la familia con la ruina económica.- La más grande preocupación de Carrera en sus últimos minutos, fue el desamparo en que quedaban su esposa e hijos.- Murió de pie, con la vista sin vendar y con la mano puesta en su pecho para señalar con ella hacia donde debía dirigir su descarga el pelotón de fusilamiento.- De esa manera dejaba de existir quien jamás dudó de los verdaderos objetivos de la revolución de 1810: la Independencia total de nuestra Patria.- Si bien esta tarea aún no está cumplida, su ejemplo nos ilumina y obliga a continuarla, hasta hacer de Chile un país realmente libre, es decir, soberano en lo político, vacío de extranjeros, emancipado de un Estado antichileno transformado en el peor opresor de nuestro pueblo, y liberado de toda ideología alienante.-
José Miguel Carrera Verdugo: “Dijiste libertad antes que nadie”; nuestro deber es hacer finalmente de este anhelo una realidad.- Ni mil logias lautarinas podrán impedirlo.-(slch)<03/09/2010>
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· Si una sociedad civilizada es aquella que trata con guante de seda a los antisociales y desprotege a sus víctimas, preferimos retornar a los tiempos de la barbarie.-(slch)
· Si la “ley” y la “justicia” proceden con tanta delicadeza con los asesinos, asaltantes, violadores, corruptores de menores, narcotraficantes, y otros antisociales tan dañinos como los señalados, entonces ¿por qué eliminar a la venenosa araña de rincón y al ratón colilargo portador del virus hanta? ¿No parece una contradicción..?-(slch)
(Leer más en Sección Definiciones y Sentencias)
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LA ENFERMEDAD DE CHILE SE LLAMA ESTADO |
El Estado es sólo un instrumento político utilizado por la Patria con el fin de que sirva como elemento coordinador, simple puente, entre sus tres elementos constituyentes: la Nación, la Libertad de las personas que naturalmente la forman, y el Territorio nacional.- El Estado no puede tener un objetivo distinto del señalado, y sus funcionarios, pagados por la Nación, deben estar exclusivamente al servicio de la Patria.-
Sin embargo, esta condición del Estado se ha ido perdiendo gradualmente y de manera imperceptible para la mayoría de los ciudadanos.- Poco a poco, el Estado adquirió una gran autonomía con respecto a la Nación soberana, convirtiéndose en un gigantesco organismo manejado por un puñado de sujetos agrupados en partidos políticos, y absolutamente ajenos e indiferentes a la opinión ciudadana en relación a todos los temas de interés nacional.- Esta gente, esta oligarquía, coludida con quienes controlan la economía y las finanzas en nuestro país, ha alcanzado un poder inmenso, el que apenas logra ser disimulado por una supuesta “democracia”, aceptando que el pueril ejercicio de rayar una cédula electoral cada cierto tiempo, merezca tal denominación.-
El Estado, entonces, ya no es controlado por los chilenos; más grave aún, éstos han pasado a ser súbditos de un organismo que no reconoce fronteras humanas, pues para él vale tanto un nacional como un extranjero, y en la mayoría de los casos, como ha quedado largamente demostrado, los foráneos reciben atenciones muy superiores, en cantidad y calidad, a aquellas que favorecen a quienes debieran ser amos y señores en su tierra.- La clase política usurpadora de la soberanía nacional, ha transformado groseramente el Estado en una herramienta a su exclusivo servicio, es decir, a disposición de una verdadera dinastía que asegura su sucesión mediante la práctica de un nepotismo descarado, descartando como cosa del pasado su concepción original.- El Estado ha llegado a poseer vida propia, distinta, contrapuesta a la esencia y realidad nacionales.-
El Estado, que debiera ser el sumiso ejecutor de la voluntad ciudadana, vino a constituirse, por obra y gracia de la indolencia de los chilenos y la ambición y codicia de una asociación de individuos despatriados, en una tiranía salvaje que pretende legitimarse mediante una maraña de leyes y disposiciones administrativas, decididas por quienes se autodenominan “representantes del pueblo”·-
El Estado dicta leyes, actúa, compra, vende, permite y prohíbe; firma tratados internacionales; cede traidoramente territorio nacional a países limítrofes; fija sueldos y pensiones (altos para sus controladores, de miseria para la mayoría de los chilenos); enriquece a sus mandamases; ampara al poder económico y financiero; envía nuestros recursos al resto del mundo; dispone a su antojo de las Fuerzas Armadas; juzga “legalmente” a los delincuentes, sin preocuparse por la seguridad ciudadana; miente y desinforma, teniendo como cómplices a los medios de comunicación; distribuye el presupuesto nacional de acuerdo a sus exclusivas prioridades; satura el país de inmigrantes y refugiados de todas las nacionalidades (el más variado de los zoológicos), agravando la situación laboral y salarial de nuestros cesantes, y generando una nauseabunda mezcla racial; fija feriados y conmemoraciones, como el famoso “bicentenario”; y, en fin, hace y deshace lo que le parece conveniente, sin consultar jamás al pueblo soberano.- ¡A lo que hemos llegado!
Pero no está dicha la última palabra, mucho se puede hacer aún para reagrupar las débiles y dispersas fuerzas de la chilenidad.- Hemos perdido muchas batallas y ello hace difícil iniciar la recuperación de la dignidad nacional, pero la guerra se está peleando, y, en consecuencia, todavía hay posibilidades de ganarla.-
Parece increíble que el mayor enemigo de Chile sea hoy ese Estado que, concebido inicialmente como servidor (sirviente), dejamos crecer cual tumor maligno, sin que le pusiéramos remedio a tiempo, hasta terminar enfermando prácticamente la totalidad del cuerpo nacional.- Ahora no queda sino someternos a un tratamiento doloroso y sacrificado; pero si somos constantes y esforzados podremos recobrar la salud, sin olvidar que en caso de que la terapia no diera los resultados esperados, aún queda la opción de operar.-(slch) <16/08/2010>
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